
Nick Twisp está de la chingada. Su mamá está divorciada y es medio zorra y él es bien teto y virgen. Pero también es un romántico de clóset que escucha a Sinatra y lee poesía. Por problemas con un grupo de marineros se va a un pueblillo el fin de semana y conoce a la jeva. Y qué jeva. Con los mismos gustos musicales y unas nalgas de no mames. Ella tiene novio, pero al parecer vale madre porque le dice a Nick que ella quiere estar con él por siempre. El pedo es que él tiene que regresar a su casa después del fin de semana. Entonces, los dos hacen un plan para que él pueda ir a vivir con su papá al pueblito donde vive Sheeni: Nick tiene que causar algún desmadre en casa, lograr que lo corran y así poder irse feliz y contento. Crea mentalmente, entonces, una personalidad badass, quien le dará, ejem, los huevos para regresar a ella y por fin cogérsela.
François Dillinger no es un alter ego per se, sino una imagen mental de camisa, pantalón de lino y unos zapatos azules de huevos que toma decisiones y habla por él cuando es necesario. François le dice a Nick que se chingue el coche de su mamá y que lo prenda en fuego, pero se le va el pedo y además de quemar el coche explota un remolque y una cafetería, o algo así. El desmadre alcanza las noticias y su mamá, para esconderlo de la policía, se lo lleva al pueblo donde vive Sheeni. El problema es que sus papás se enteraron del pedo que causó Nick y saben que él ya va a vivir ahí, por lo que mandan a la chamaca a un internado.
Ciertamente este papel no es el clásico papel de Michael Cera. Digo, sí es nervioso y nerd y pendejo, pero no causa risa al verlo. Ni empatía. Más bien pena. No tiene ni el 2% del encanto que tenía en Juno. Ni se diga del de su papel en Superbad. Es un güey que empieza a hacer pendejada tras pendejada, todo por una mujer. Y aunque todos lo hayamos hecho (no se hagan, cabrones), sabemos que existen límites. Aunque puede ser que exista esa mamada llamada “amor”.
Ahora: François. Como decía, él es quien le dice a Nick qué decir, qué hacer. Es quien le dice a Sheeni que “quiere hacerle cosquillas en el ombligo—desde adentro” en lugar de decirle “nada” y soltar una risita pendeja cuando ella pregunta “¿qué quieres?” Es quien eventualmente sale con un plan para tener sexo con Sheeni y no ir a la cárcel virgen. François es esa persona que te obliga, en medio de una peda, a que vayas a hablar con la jeva que se cae de buena y que por alguna razón está sentada ahí, solita. François es ese que manda a la chingada a tu pendejo jefe del trabajo o al cabrón cajero de donde pagas la luz. François sabe lo que quieres, y le vale madres lo que pienses, hará que lo hagas. Y al final agradeces que le hayas hecho caso aunque te estuvieras cagando hacia adentro.
Yo tuve un François Dillinger, pero lo perdí por ahí del 2008. O algo así iba a decir.